GOYA 2020: ESCRITURA Y MÚSICA


He tenido la oportunidad de ver todas las películas que aglutinan las nominaciones principales de estos Goya 2020, pero, por desgracia, en España es casi imposible acceder a otras muchas obras nominadas, salvo que seas un profesional del medio (y ni siquiera). Es el caso de las candidatas a mejor cortometraje de ficción, mejor corto documental, mejor documental, incluso mejores películas iberoamericanas y europeas. Muchos de estos títulos pasan por la cartelera sin pena ni gloria; y la gran mayoría solo se proyectan en circuitos muy específicos. Así que no puedo valorar estas y otras candidaturas llamadas injustamente menores. De tal modo que este último artículo dedicado a los grandes premios del cine español voy a dedicarlo a las categorías de dos aspectos que me apasionan también en el cine: la escritura (el guion) y la música.

En la categoría de Mejor guion original, no tengo ninguna duda y mi favorito es el texto que firma el propio Pedro Almodóvar en Dolor y gloria. Por todo: por lo que tiene de confesión, casi de testamento artístico; por su contención y su mesura (claramente, la historia de Almodóvar más alejada de los excesos o histrionismos de otras películas); por unos deliciosos diálogos y por algunas escenas tremendamente emotivas (toda la secuencia con Leonardo Sbaraglia, la actuación teatral del personaje que encarna Axier Etxeandia, los preciosos y tristes flashbacks en los que aparece Julieta Serrano, etc.). Y también por una construcción narrativa que mezcla esos diferentes tiempos en la vida del protagonista, en un momento de introspección en el que nos hace partícipe de sus miedos, sus inseguridades, pero también sus más tiernos recuerdos. Preciosa la historia del primer enamoramiento y la trama del cuadro. Almodóvar nos va guiando a través de ese laberinto de pensamientos, dudas y ensoñaciones que darán lugar a la catarsis definitiva de su personaje (de él mismo, en realidad). Es un guion tan autobiográfico como terapéutico. Una delicia. Además, cuenta con un desenlace que es puro amor al cine. ¿Quién da más?

En cuanto al Mejor guion adaptado vaya por delante que creo que ganará Intemperie, la película escrita por Pablo Remón, Daniel Remón y el propio Benito Zambrano (director), sobre una novela de Jesús Carrasco. Y posiblemente lo merezca, cuidado. Leo que Carlos Boyero habla maravillas de esta película. A mí me gustó (como ya comenté en otro artículo), pero no me parece una película espléndida en general, ni creo que tenga un guion redondo. Pienso que le resta mucho a la historia la cantidad de clichés y personajes arquetípicos que forman la trama. A mí me gustó sin más, no encuentro grandes aciertos a nivel de guion, más allá de una narración escrita con ritmo, aunque lastrada (como digo) por su falta de originalidad, sobre todo en el desenlace. Así que voy a romper una lanza por un filme que, casi seguro, es el último en las apuestas de esta categoría: Buñuel en el laberinto de las tortugas. Una película de animación escrita por el director de la misma (Salvador Simó) y Eligio R. Montero, adaptando un precioso cómic de Fermín Solís. Es esta una historia de amistad preciosa, en la que se plantean otros muchos temas y reflexiones: el contraste entre la pobreza de la España profunda y la visión que despierta en los artistas esa realidad; el conflicto entre el arte y la ética, los límites que no se deben cruzar (o sí), aunque sea en busca de un bien común. Todo eso está presente en el cómic y lo recogen muy bien los guionistas de esa pequeña y sorprendente joya.

Para la Mejor canción original no tengo tampoco ninguna duda. La película venezolana La noche de las dos lunas (de Miguel Ferrari) incluye una canción maravillosa, compuesta por Sergio de la Puente e interpretada por la dulce y mágica voz de Mariaca Semprún. Es una verdadera delicia.


Por último, una de mis candidaturas favoritas porque es también uno de aspectos que más me apasiona del cine: la banda sonora. Soy de los que piensa que la música de las películas es casi tan importante como su historia, su guion o sus personajes. La emoción que provoca una gran banda sonora en determinados momentos de la historia es indescriptible. Yo me he emocionado multitud de veces con las notas musicales que alumbran e irradian una buena película convirtiéndola en grandiosa. Esa mezcla entre imagen, sentimientos y música es la auténtica magia del cine. Y en la candidatura a Mejor música original también lo tengo claro. Me gusta mucho la partitura de Mientras dure la guerra, compuesta por el propio Alejandro Amenábar. Es una banda sonora clásica y templada, en la que destacan el piano y los instrumentos de cuerda en casi todas las piezas. Muy buena. Pero os recomiendo que escuchéis la partitura escrita por Salvador Cardelús para Buñuel en el laberinto de las tortugas. Es una banda sonora hermosísima, repleta de fuerza y sensibilidad en la que, además de la instrumentación clásica (viento y piano), Cardelús sorprende con delicadas gotas de emoción en forma de coros, guitarra o acordeón en algunos temas. Contiene piezas bellísimas, como Leyendo Las Hurdes y, en especial un tema titulado Calanda, de esos que te hacen soñar. Una preciosidad.

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