AVES DE PRESA (Y LA FANTABULOSA EMANCIPACIÓN DE HARLEY QUINN)
El tráiler me pareció bastante regulero y había leído un montón de críticas negativas sobre ella; pero, aun así, me decidí a ir a ver esta última película del Universo DC con la esperanza de que tuviera algo reseñable, a fin de cuentas. Pero ya sabéis el dicho: si tiene el color de la leche, huele a leche y sabe a la leche…
Es mala, sin paños calientes.
El principal problema de Aves
de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn) no es solo su aburrido guion (basado en la típica reunión de grupo variopinto
para enfrentarse a un enemigo común, el clásico psicópata de manual); ni la
poca originalidad de sus personajes (cuatro heroínas de dudosa moral pero que,
en un momento determinado, actúan con cierta nobleza; y unos malos de traca,
sacados de los arquetipos más histriónicos y acartonados del cine de serie B de
los años ’80). Tampoco es el hecho de que sea una película de acción y de
aventuras que en ningún momento consigue despertar la emoción, un mínimo
interés o una pizca de cosquilleo en el espectador sobre los hechos que le
ocurren a unos personajes que no te puedes tomar nunca en serio, pero que son
tan aburridos que tampoco te los tomas definitivamente en broma (simplemente te
dan igual). No sabes si están viendo una verdadera película de superhéroes o
una parodia de una película de superhéroes. Y no es nuevo, es la misma (y
familiar) decepción de Escuadrón
suicida (2016, David Ayer).
Pero, con todo, lo peor no es eso. Lo peor es la
absoluta y total falta de gracia de una película que, a priori, se vende con un
espíritu irreverente, rebelde o simplemente desenfadado. Nada de eso. No
recuerdo haberme reído ni una sola vez. Los gags son peores aún que el
lamentable personaje de Ewan McGregor (no sería justo echarle la culpa a él, salvo de haber aceptado el
trabajo, claro). La película quiere seguir el tono (incluso la construcción
narrativa de la primera persona que rompe constantemente la cuarta pared) de Deadpool; la diferencia es que las dos películas de este personaje, al menos,
eran divertidas y estaban repletas de gags que sí funcionan realmente. El humor
de Aves de presa es inexistente. No, mejor dicho, es un humor fallido, que es peor. Hay
gags, pero son muy malos.
Está Margot Robbie, es verdad. Pero no es suficiente, siendo lo único positivo de la
película. Hace lo que puede con una interpretación muy física, pero sin carisma,
lastrada por el pésimo guion. Aún así, suyos son los mejores momentos de la película,
los únicos mínimamente entretenidos.
Me cuesta entender que un productor de el visto
bueno a una película de acción en la que el villano es un psicópata enfermizo y
extremadamente bipolar que tiene, como mano derecha, a otro sanguinario
psicópata que disfruta torturando y matando. ¿Es que esos productores o esos
realizadores no han visto cine? ¿No se dan cuenta de que ese tipo de personajes
ya resultaban aburridísimos en los años ’80, después de ver cientos de ejemplos
idénticos? Alguien podrá decir, en su descargo, que se trata de una película
basada en un cómic de superhéroes, que tampoco se puede hacer un Shakespeare de algo así. Vale,
de acuerdo. Un Shakespeare o un Dostoievski no, pero sí, al menos, una buena historia. Ahí están Marvel y Thanos,
por ejemplo.
En resumen: aburrimiento, tópicos, falta de gracia,
escenas de acción vacías y protocolarias, un pésimo villano y una excelente
actriz haciendo lo posible por no resultar ridícula dando mamporros con un mazo
subida en unos patines. Poco más. Pensé que no iba a poder ver nunca una
película de DC peor que Shazam (2019, David F.
Sandberg); pues me equivocaba: Aves
de presa es peor.
La banda sonora es muy buena, eso sí; justo es
reconocerlo.
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Lo mejor: Que, dentro de lo malo, solo dura 108 minutos.
Lo peor: Los primeros 107,55 minutos.
Gustará: A las hienas con superpoderes.
No gustará: A Margot Robbie.
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CALIFICACIÓN: 2
Lo mejor aparece en el clásico momento
post-créditos. No es una verdadera escena, ya que solo escuchamos la voz de Harley
durante cuatro o cinco segundos; pero es lo más divertido de la película. Una pena
los 107 minutos y 56 segundos anteriores.


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