ÓSCARS 2020: MIS FAVORITOS
La noche de los Óscars ha sido siempre, para mí, uno
de los entretenimientos más especiales y esperados del año. Desde niño me ha
fascinado esa alfombra roja que tanto me recuerda, cada vez, al principio de Cantando bajo la lluvia (1952, Stanley Donen y Gene Kelly). Es el fin de fiesta de un año entero de momentos emocionantes,
divertidos y trepidantes en esos lugares maravillosos llamados salas de cine.
Algo así como las notas de final de curso, los diplomas, el reconocimiento. Sé
que es muy friki, pero me encanta. También me pasa con los Goya, por supuesto.
Soy de los que se plantan delante del televisor con su quiniela de favoritos
para aplaudir o refunfuñar (mentalmente, todavía no he llegado a ese punto de
hablar con la televisión, aunque todo se andará). Amo el cine desde que tenía
uso de razón y esa faceta glamourosa y ceremoniosa de trajes elegantes y brillantes
vestidos cruzando la pasarela para abrazar al caballero dorado de la espada me
parece que forma parte del show y disfruto mucho con ello. Creo que Hollywood
sigue teniendo ese punto de magia en una noche como esta. En el fondo, siento
que esta ceremonia rinde homenaje a los grandes nombres que hicieron del cine un
arte eterno: Bette Davis, Katharine Hepburn, Cary Grant, Fred Astaire, Billy Wilder, James Stewart y tantos y tantos otros. Como Kirk
Douglas, que estoy seguro de que hoy será merecidamente
recordado por ser el último en subir a ese firmamento de estrellas doradas. No
puedo evitar pensar que la noche de los Óscars es una especie de reunión de viejos
amigos a los que no conozco de nada, pero que me hacen profundamente feliz cada
vez que pago una entrada por ver su trabajo. Los que amamos el cine nos
sentimos invitados a esta fiesta, aunque sea como figurantes de lujo.
Como cada año, tengo mis favoritos, claro está. Y
también como cada año, imagino que mis preferencias no serán compartidas por
los señores y señoras de la Academia. Esta es mi quiniela en lo que respecta a
los premios más importantes:
MEJOR PELÍCULA
No tengo ninguna duda. Como escribí hace unas
semanas en el artículo Los 25 mejores estrenos de 2019, mi favorita en esta nominación es esa encantador
carta de amor al cine escrita por Quentin Tarantino en Érase una vez…
en Hollywood. Un precioso homenaje al propio cine (también a la televisión), a la labor de
interpretación, al oficio de los actores, especialmente a la parte menos
glamourosa de él, pero que tanto hace por la industria del entretenimiento. Y
un hermoso cuento que no fue, pero que todos hubiéramos deseado que sí fuera.
Un bonito ojalá. Una película escrita con el corazón de un tipo que ama
tanto al cine como lo amaba cuando era niño. Un amor que los frikis con síndrome
de Peter Pan cinematográfico no podemos menos que compartir.
Tampoco me importaría que ganase Joker (Todd Phillips), una película excelente, con algunas de las mejores escenas y momentos
del año sin duda. En las quinielas está cogiendo cada vez más adeptos 1917 (Sam Mendes). Ya comenté en el blog que me parece un prodigio absoluto a nivel
técnico, pero con un guion flojo y repleto de tópicos ya vistos en otras
aventuras bélicas muy conocidas. También leo y escucho mucho sobre las opciones
de Parásitos (Bong Joon-ho). Sinceramente creo que esta película es la Roma (Alfonso Cuarón) del año pasado y que ganará el Óscar a la mejor película de habla no inglesa,
aun siendo mucho peor que nuestra Dolor y gloria (Pedro Almodóvar). Me gustó a medias Parásitos. Me divirtió el planteamiento, la presentación de los personajes y la trama
de humor negro de infiltración en la familia rica (así como los contrastes y
las metáforas entre las clases sociales). Pero es una película que va
empeorando con cada giro narrativo hasta el punto de caer erróneamente en lo absurdo.
Llega un momento en que no me creo nada, que no empatizo con los personajes,
que me resultan incluso desagradables, odiosos. Me da igual lo que les pase. El
último giro trata de ser poético, pero es un cierre tan artificial y
desconcertante que no me aporta nada. Me pareció una película desaprovechada
por la obsesión de su director de sorprender o provocar en exceso. La comedia
negra y social que planteaba en la primera parte de la historia creo que tenía
mucho más gancho.
En cuanto al resto de títulos, no creo que tengan
ninguna opción. Y son todas grandes películas, ojo. Me encantó esta nueva
versión de Mujercitas (Greta Gerwig). Creo que Jojo Rabbit es una de esas películas que lo tienen todo para convertirse en un
clásico absoluto a pesar de algunos excesos de su histriónico director (Taika Waititi). Y, por
supuesto, El irlandés me parece la enésima lección de gran cine de Martin
Scorsese. No es una obra maestra, pero sí una gran película para
disfrutar, sobre todo, de su trío protagonista (Pacino, Pesci, De Niro); volver a reunirlos ya merece un reconocimiento y un enorme gracias.
Por último, me divirtió enormemente Le Mans 66 (James Mangold) tanto como me emocionó Historia de un
matrimonio, una película sencilla, llena de naturalidad y
sentimiento, con dos actores en estado de gracia (Scarlett
Johansson y Adam Driver).
Pero mi corazoncito está con Tarantino y su
maravilloso cuento de amor al cine.
MEJORES
INTERPRETACIONES
Por desgracia, Antonio
Banderas no ganará el Óscar esta noche. Ojalá tenga la oportunidad
de repetir nominación en un futuro y alzarse con la estatuilla. Adam Driver (Historia de un matrimonio), Jonathan Pryce (Los dos papas) y Leo DiCaprio (Érase una vez…
en Hollywood) tampoco creo que tengan muchas opciones. Y es que
este año ha ocurrido algo que no suele ser muy habitual: que un trabajo actoral
es tan impresionante, tan unánimemente aplaudido, tan absolutamente arrollador,
que no plantea debate posible. Joaquin Phoenix merece el premio por su hipnótica interpretación en Joker. Es el gran favorito y no creo que nadie se atreva a arrebatárselo (y
eso que la Academia no es precisamente fan del díscolo actor).
Algo parecido pasa en la categoría de Mejor actriz protagonista.
La única película que no he visto (no se ha estrenado en España) es Harriet (Kasi Lemmons), así que no puedo opinar sobre el trabajo de Cynthia Erivo. Pero entre
las cinco nominadas, Renée Zellweger es la que aglutina todas las papeletas. Con su impresionante
interpretación de la Garland en Judy ocurre algo muy similar a lo de Joaquin
Phoenix y sería muy extraño que no se alzara con la estatuilla
dorada. Lo siento por Scarlett
Johansson porque es una espléndida actriz, que ha sido injustamente
encasillada en la última década por haberse enfundado el traje de Viuda Negra,
pero que este año demuestra el gran talento que tiene (también está nominada
por Jojo Rabbit). Charlize Theron está francamente bien en El escándalo (aunque me gustó mucho más Nicole Kidman y echo en falta su nominación) y estoy seguro de que Saoirse Ronan ganará pronto
un Óscar, sencillamente porque puede que sea la mejor actriz de su generación.
Así de claro.
En cuanto a las categorías de Mejor actor y actriz
secundarios la cosa parece más abierta. A mí me gustaría que ganaran Al Pacino (El irlandés) y Margot Robbie (El escándalo). Aunque no me importaría otra combinación también: Joe Pesci (El irlandés) y Scarlett Johansson (Historia de un
matrimonio). Sin embargo, creo que se repetirán los premios de
los Glogos de Oro y ganarán Brad Pitt (me gustó también mucho su trabajo en la de Tarantino) y Laura Dern. Veremos si hay sorpresa o no.
DIRECCIÓN,
ESCRITURA, MÚSICA… Y KLAUS
Como soy bastante clásico, me parece que la
estatuilla al mejor director debe ganarla siempre el realizador de la mejor
película premiada. Así que yo se la daría a Quentin
Tarantino. Como esa no es una ley escrita, creo que Sam Mendes tiene también
muchas opciones, aunque 1917 no se lleve el premio gordo (que está por ver). La verdad es que la
realización de esta película es formidable en todos los sentidos, un verdadero
hito técnico y creativo.
Como mejor guion original creo que sí va a ser
reconocido el maravilloso cuento escrito por Tarantino. Quizás se lo den como premio de consolidación, incluso, si Érase una vez… en Hollywood no acaba siendo la gran triunfadora de la noche como a mí me gustaría. Para mejor guion adaptado, apuesto por Taika
Waititi y su divertida y emotiva versión del libro que
inspiró Jojo Rabbit.
En cuanto a la música, ese otro gran protagonista
del cine, creo que se repetirá la escena de los Globos de Oro, con Elton John y su
inseparable amigo y socio Bernie Taupin subiendo a recoger el premio a la mejor canción por Rocketman (Dexter Fletcher). Aunque en esta ocasión no les acompañará el actor (y también cantante
en la película) Taron Egerton, enfadado, por lo visto, con la Academia por no haber sido nominado en
la categoría de mejor actor. La banda sonora favorita, al igual que en los
Globos, es la compuesta por la islandesa Hildur
Guonadóttir para Joker. A mí no me disgusta, pero tampoco me apasiona. ¿Qué queréis que os
diga? Me encantaría ver subir a John Williams recogiendo el premio por una de sus partituras eternas, en su noveno
capítulo: Star Wars: El
ascenso de Skywalker. Sería un colofón muy merecido
a su carrera.
Quedan horas para esa alfombra roja. Ojalá nos llevemos
la sorpresa de que otro español, Sergio Pablos, la cruza en el camino de vuelta al hotel con la estatuilla bajo el
brazo. Yo no la he visto (no me apasiona el cine de animación, lo confieso), pero leo que
tiene opciones serias, así que espero llevarme la alegría y prometo ver Klaus cuanto antes.
Enciendan las luces, preparen los flashes y ¡que
empiece el espectáculo!





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